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Cuestiones de Comunicación, Relaciones Públicas e Institucionales

La empatía como clave del discurso emocional

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Fuertes Vientos...

Fuertes Vientos...

Sarajevo. Celebración del 12 de Octubre ante las tropas. Palabras del Embajador de Bosnia Herzegovina, Alejandro Alvargonzález San Martín:  

Me piden que les dedique a ustedes unas palabras en el día de hoy, fecha adelantada de la celebración de nuestro día nacional. Lo clásico sería iniciarlo con aquello de “es un honor para mí”… Se trata de una frase más o menos protocolaria, que en el fondo no quiere decir nada si quien la pronuncia no tiene voluntad de que así sea… Les adelanto que este no es el caso. Por eso utilizo la fórmula: “Es un honor para mí”, realmente lo es, rendirles mi homenaje desde esta tribuna. Es un honor para mí dirigirle unas palabras a un grupo de españoles, y hoy, en ByH, ante soldados de España. Algunos sin ser de nacionalidad española, pero soldados de España al fin y al cabo, dispuestos a dar su vida por ella, sin grandes alharacas, discretamente, como lo han hecho siempre. Como han hecho a lo largo de toda la historia.¡VIVA ESPAÑA!

Ustedes son la noble herencia de una historia que pocos, desgraciadamente pocos, conocen. Uno lee “la defensa de las indias”, de Julio Albi, y descubre que con un puñado de hombres, que eran ustedes, se defendió -durante varios siglos y con notable éxito -la costa que va de la Florida a la Patagonia, y de esta hasta California. Uno se va al mayor experto de la historia del Pacífico, el australiano Spate, y descubre que su obra más importante la tituló “el lago español”, y lo hizo por ustedes. Uno recorre el extremo oriente y descubre la presencia de soldados de España en Camboya y Tailandia ya en el siglo XVI, estudiando mapas de China, tratando con Japón. Eran ustedes. Ustedes fueron en buena medida quienes extendieron el español por el mundo.

Eran ustedes.

Ustedes han protagonizado las casi 60 misiones internacionales que arrancan de los años 80. Recuerdo bien las primeras, en Centroamérica, donde yo estaba destinado entonces. Fui testigo de la mano izquierda para acercarse a cualquier escenario, y de la mano derecha para dar seguridad cuando se demandaba. Vi actuar a médicos de uniforme y a soldados de paisano, y les vi dar un paso al frente siempre. Siempre.

Ustedes son los que caminan las calles de Mostar, de Sarajevo, de Trebinje, de tantos sitios en ByH, donde su uniforme es objeto de respeto, de reconocimiento, sabedores todos de su profesionalidad, de su espíritu de sacrificio. Lugares donde se han ganado el aprecio de sus gentes, donde España -por ustedes -significa algo.

Un día dejarán de ser necesarios en ByH. Se irán. Pero quedarán su recuerdo y la admiración de quienes les conocieron. Quedarán las placas con los nombres de sus compañeros caídos en Mostar, o esa plaza que siendo de España es de ustedes, o ese pinsapo que donaron y seguirá creciendo en algún lugar, o el afecto de esos ancianos a los que surtían de gasolina, de alimentos, de mantas. Y quedará la prueba de su valor. Así me lo han dicho tantas y tantas veces: “ellos llegaron, y empezamos a sentirnos seguros”.

Cuentan que los tercios de Flandes, cuando volvían a España gustaban de desfilar en la Plaza mayor de Madrid, y que para esa ocasión recibían la orden de entrar en la plaza “pisando fuerte”. Así nació la expresión de “entrar pisando fuerte”. Así entraron ustedes, y así deberán salir: “pisando fuerte”.

Un día se irán. Se vaciará Camp Butmir, crecerá la hierba entre las grietas del asfalto, se hará el silencio donde estamos, no habrá ni misa de domingo, ni oiré las palmas de un soldado de Cádiz, ni degustaré la paella que uno de ustedes se tomo como un ejercicio a todo o nada, ni recibiré noticias de tal o cual desplazamiento. Me alegraré mucho de que no sean ustedes ya necesarios en ByH. Se me llenará la boca cuando diga que España, en su pequeña o gran responsabilidad, cumplió. Pero les aseguro también que cuando despida al último, cuando vea despegar ese avión, empezaré a echarles en falta.

Y ustedes, una vez más, habrán cumplido.

Y me refiero a ustedes con legítimo orgullo porque hablar de ustedes es hablar de mi propia familia. De mis primos y tíos en Infantería de Marina, a los que admiraba en mi infancia y sigo admirando hoy. De mi padre, jurídico de la Armada, de mi abuelo en el Cuerpo de Ingenieros, de mis bisabuelos haciendo la guerra de Marruecos o de Filipinas. Ellos eran ustedes, si acaso ustedes me lo permiten.

Pero también ustedes son ellos. Quiero decir que también en ustedes se verán otros. Los 23 soldados de España fallecidos en Bosnia y Herzegovina son ustedes, porque en ustedes viven. Saben ustedes bien que cuando les miren a ustedes los padres o los hijos de aquellos que fallecieron los verán a ellos, porque ustedes son ellos. Porque tienen ustedes, y solo ustedes, el honor de serlo.

Todo esto era para explicarles porque es un honor para mí poder dirigirles unas palabras a ustedes.

Y porque es un honor dirigirme a ustedes, y porque ustedes son Cristo Ancor Cabello, les ruego que me permitan también que este sea un homenaje a él. Fallecido en Afganistán, pero vivo en cada uno de ustedes.

Que sea él quien a través de ustedes grite conmigo, con nosotros,

¡VIVA EL REY! ¡VIVA ESPAÑA!

Vamos a analizar brevemente el discurso:

– Exordio: Intenta que el comienzo clásico de un Discurso castrense de celebración: “Es un honor para mí..:” no caiga en el tópico. Desvincularse del tópico es un primer paso para acercarse al público, en este caso la tropa, que aunque nunca lo manifiesten, suele sentirse descreída con respecto a los políticos y diplomáticos. Continua y reafirma: “Realmente lo es [un honor]”.

– Proposición: “soldados de España al fin y al cabo, dispuestos a dar su vida por ella, sin grandes alharacas, discretamente, como lo han hecho siempre”. Comienza el proceso de empatía. Identificará a la tropa presente los autores de grandes gestas de la historia de España.

– Narración: “Ustedes son la noble herencia de una historia que pocos, desgraciadamente pocos, conocen”. Acto seguido narra la presencia de soldados a lo largo y ancho del Imperio. Aquí vemos otro elemento de identificación. El apego a las tradiciones y la historia tiene fuerte arraigo en las Fuerzas Armadas. El sentimiento de que se abandonan tradiciones y el conocimiento de los hechos pasados, también.  

– Argumentación: “Eran ustedes”. Elemento clave del discurso. Crece la emotividad. Compara las misiones internacionales de ayuda humanitaria y la misión que están llevando a cabo en BiH con los hechos pasados que expuso en la narración.

–  Peroración: Pura emoción. Lleva la identificación hasta el ámbito personal: “hablar de ustedes es hablar de mi propia familia”. Y también lo extiende a los caídos, tanto los de BiH como el reciente cabo fallecido en Afganistán. A tal punto llega la identificación que otorga a la tropa una cualidad que en otros ámbitos y en otro discurso diríamos que es la de un medium:  “Que sea él quien a través de ustedes grite conmigo, con nosotros ¡VIVA EL REY! ¡VIVA ESPAÑA!” Ni que decir tiene que la tropa gritó con más fuerza que nunca…

 Un discurso así es poco frecuente hoy en día. Muchos lo considerarían pedante o cursi y otros criticarían su patrioterismo. Esas consideraciones podrían encajar en un mensaje enfocado a la Opinión Pública. Y este no es el caso, pese a que haya trascendido.  El receptor objetivo es la tropa, que tiene unas características muy determinadas: Fuerte sentimiento de Grupo, apego a la historia y las tradiciones, sentido del honor y respeto a los caídos. Todas ellas han sido abordadas con pathos (emotividad), como diría Aristóteles. Se trata por tanto, de un discurso eficaz e impecable teniendo en cuenta su público.

Si el orador capta la fibra sensible, si tiene la suficiente empatía para lograr una total identificación con el público, los conmoverá y los moverá. Para ello hay que dominar los aspectos formales y conocer bien a los receptores. Pocos lo consiguen hoy en día. Obama lo logró en New Hampshire. ¿Quién será el siguiente? 

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Written by Ricardo Cuevas

22 octubre 2009 a 10:43 pm

Publicado en Comunicación Política, Defensa, Discurso

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2 comentarios

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  1. Y, sin embargo, el verdadero valor de ese discurso es que sale del corazón, y nos emociona que alguien tenga el valor de defender lo que siente frente a las modas imperantes. Un hombre… ¡por fin!

    Rosa

    16 diciembre 2009 at 6:36 pm

    • Porque tiene en cuenta a su verdadero PÚBLICO: La tropa. Los términos que utiliza el Ministerio de Defensa y el JEMAD son para “la galería”, es decir los Medios de Comunicación: Por eso habla constantemente de Misiones de Paz, Cooperación, solidaridad, ayuda humanitaria, etc.

      Ricardo Cuevas

      18 diciembre 2009 at 11:57 am


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